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No más palabras

Capítulo 135

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Feliz cumpleaños a mí. Así que estoy cumpliendo veinticuatro años y con todo lo que ha estado sucediendo últimamente casi me siento un poco más vieja. El año pasado tuve un almuerzo genial con papá y luego en la noche, después del programa, celebré con mis amigos en una discoteca. Ahora, estoy frente a la puerta de mi casa porque finalmente he decidido volver. No puedo asfixiar a mi papá con mi sobreprotección, él necesita recuperar su rutina con Amber, y yo necesito volver a ser independiente, seguir y retomar las riendas de mi vida. Francamente me doy cuenta que extraño mi hogar, mi independencia y espacio. Tener mi propia casa fue una de las primeras metas que me propuse cuando entré a Notitardes24 y cuando logré alcanzarla casi lloro de la felicidad. Ese logro me hizo sentir tan orgullosa y me supo mucho a gloria. Fue la primera vez que algo tan importante y lleno de tanta responsabilidad fue mío. Puedo cerrar los ojos y recordar cómo se sintió. —¿Vamos a quedarnos como por siempre observando la puerta de tu casa? —pregunta Rayan viendo divertido como Summer gira alrededor de él— Niña, te vas a caer. —Tú me atrapas, papi. —Siempre, mi niña. Sonrío porque hoy este par es mi pareja para volver a casa, Summer decidió que como yo soy la cumpleañera ella debía pasar todo el día conmigo y Rayan también, lo cual me vino bien cuando me encontraron justo saliendo de la casa de papá, dejándolo con Amber, porque hoy regreso a mi vida. Me encargo de abrir la puerta y respiro hondo. Mi pobre casa luce un poco abandonada y hay mucho polvo en ella. Antes de que sucediera todo, había apartado ropa para lavar y todo estaba desastroso porque planeaba que alguien viniera a limpiar luego, es por ello por lo que encuentro tal desastre. Camino hasta mi pecera vacía mientras Summer me pasa corriendo para ver todo alrededor. Ahora realmente sin ningún pez, estoy sola en casa. —Creo que necesitamos ayuda para ordenar todo este desastre—volteo a ver a Rayan, quien habla mientras se quita el suéter quedando en una camiseta ajustada. Mira, entiendo a Sabrina, Rayan es maravilloso para la vista—. Llamaré a refuerzos. —No es para tanto. —Créeme, no quiero enfermar a mi hija con el polvo. —Eres tan sexy cuando hablas todo papá responsable—finjo hacer un gruñido y él ríe mientras se encarga de escribir en su celular. Recojo mi cabello y me cambio el pantalón por un short de jean. Me encargo de sacar los paquetes de galletas que aún se encuentran guardados y le entrego galletas a Summer. Rayan le entrega su celular para que vea vídeos en  Youtube. —Y no llames a nadie para pedir bebés a domicilio ¿De acuerdo? —Pero papi. —Summer, ya hemos hablado que no vamos a pedir bebés por teléfono. — ¿Y por internet? Summer tiene ocho años y cada día hace preguntas más encantadoras que enloquecen a Rayan. Él le da una sonrisa. —Cariño, no pediremos bebés por ningún medio. —Oh, eso es tan triste e injusto. —Ajá, ahora ve tus vídeos—dice Rayan besando su frente. Camino hasta el área donde se encuentra mi lavadora y secadora, la verdad es que no soy buena lavando. La verdad es que no soy buena en nada referente al hogar: no soy buena cocinando, no me gusta fregar, soy un desastre lavando la ropa y para limpiar puedo tardar años porque me distraigo. Así que me quedo viendo la pila de ropa. — ¿No sabes lavar, Elisabeth? —Uhm. No sé muy bien cómo separar la ropa. —Qué desastre eres, hazte a un lado—prácticamente me empuja con su hombro mientras comienza a separar mi ropa por color y a encender mi lavadora. Parece todo un experto. —No vas a lavar mis bragas, eso sería raro. —Bien, bragas se quedan sucias—rueda sus ojos. Observo como se moviliza y sonrío, si vendieran a Rayan en una subasta, estoy segura de que recaudarían una cantidad impresionante. Cada vez me compadezco más de Sabrina, porque no sé cómo puede vivir sintiendo tanto por un tipo que parece un poco como insuperable. — ¿Puedo tomarte una foto? —a pesar de que lo pregunto no espero que responda cuando ya estoy sacando mi celular y capturando la imagen—. Volveré locos  a mis redes sociales con tu foto. —Me sentiré halagado. —Ajá, seguro consigo un montón de seguidores porque internet te ama. Él ríe muy concentrado en su labor de hombre domestico del siglo XXI. Lo observo con la remota esperanza de algún modo lograr aprender algo. — ¿Qué ha estado pasando contigo, Elisabeth? — ¿A qué te refieres? —A que todos estamos muy intrigados sobre tu situación con el escritor. Doy un respingo. La verdad es que he tratado fuertemente no pensar en la última vez que vi a Paul, ni lo último que le escuché decirme: que me ama. Para este punto, yo no me entiendo. Amo locamente a Paul, me hizo feliz en los buenos momentos, lo veo y quiero correr a sus brazos, pero simplemente me detengo y pongo todo tipo de excusas para alejarlo. No me entiendo. —No supimos manejar los malos momentos— me siento en el pequeño espacio al lado de la lavadora mientras Rayan activa el primer ciclo de lavado. Él se estira para obtener un vistazo de Summer y vuelve a darme su atención—. Ambos cometimos errores que no supimos manejar en el momento. — ¿Y ahora? —Y ahora siento que hay algo que me retiene a estar con él. Creo que tengo miedo de que volvamos y ante alguna adversidad volvamos a rendirnos. Tengo miedo de que volvamos a fallar. Tengo tantos buenos sentimientos por Paul que me asusta que nuestros futuros errores me hagan transformarlos en negativo. —Ya hay bastante fallas en tu argumento—se cruza de brazos y recuesta su espalda de la pared—. No puedes temer de un futuro que es incierto, uno que desconoces. Es como decir que temes salir más tarde de casa porque no sabes si un auto va a atropellarte, hay probabilidades de que eso suceda, son mínimas, pero igual saldrás de casa ¿Cierto? —Sí. —Entonces no puedes temer de algo que no sabes si pasará solo porque hay posibilidades de que ocurra—enarca una ceja como si me dijera "¿te das cuenta de que eres tonta?" —

Yo en su momento amé a Melissa. Fue mi novia de toda mi adolescencia, discutimos un montón y pasamos muchos malos ratos, pero no voy a negar que seguíamos juntos porque sabíamos que habían buenos momentos. »Yo sabía, Elisabeth, que amar no solo conlleva sonrisas y felicidad. Debe haber un equilibrio, y así como se está arriba en el tope de lo bueno, a veces solo nos toca sentir tristeza y atravesar lo malo. En esta vida no salimos intactos del dolor, pero nosotros decidimos cómo lidiar con ello. Si vas a vivir asustada de que amar conlleva a malos momentos, entonces resígnate a estar sola, o a estar con alguien que no te haga sentir demasiado, para de esa manera proteger tu corazón. —Siento que estás regañándome. —Tómalo como quieras, solo soy un amigo que toma su derecho a palabra para darte su opinión. Todos queramos que seas feliz y todos somos consciente de que nunca te vimos tan involucrada en una relación como con el escritor. — ¿Le dices escritor porque olvidas su nombre? —No—ríe—, sé su nombre, solo que creo que así te entra más fácil en la cabeza. —Ya. — ¿Te has puesto a pensar que ni siquiera le pediste que te esperara? Paul solo tiene derecho de encontrar a otra mujer menos temerosa del amor y entonces ¿Qué, Elisabeth? ¿Te quedas atrás como aquella novia que alguna vez tuvo? ¿Te vuelves otra ex? La suposición de Rayan me produce malestar, no puedo ni siquiera intentar imaginar a Paul con otra persona. La idea duele, aun cuando es lo que se espera cuando das las cosas por terminadas. » O mejor imagina esto: Tú con otras personas, volviendo a tener citas en busca de lo que encontraste, pero que por temor dejaste ir. —Rayan, basta, deja de apuñalarme—pido—. Entiendo tu punto. —No creo que lo entiendas todavía, si lo entendieras entonces no estarías solo pidiendo que parara, estarías tomando el teléfono y llamando a tu escritor. Espero algún día lo entiendas, de verdad quiero que seas feliz. —Yo también quiero que tú seas feliz. —Yo soy feliz. —Sí, eres un papá feliz, un profesional feliz, pero estás solo. —Salí con Callie y no funcionó. —Era una mala mujer, pero hay muchas más mujeres. Como Sabrina por ejemplo. Mírala, solo mírala ¡Maldita sea! —Lo sé. Quiero sacudirlo horrible y preguntarle por qué no mi Sabrina. Y él me ve tan fijamente que siento que podría saber de dónde viene esta conversación. »Voy hacerte una pregunta de la cual quiero una respuesta muy honesta, Elisabeth. —Sinceridad ante todo es mi lema—excepto cuando es más factible mentir. —Sabrina me dijo algo hace un tiempo. —Ajá—lucho contra la sonrisa que quiero esbozar porque una vez más Rayan enarca una de sus cejas.   Vamos, Ryry, sigue. —Entonces, para saber que no es una mala broma, te hago la siguiente pregunta. —Está bien. — ¿Yo le gustaba a Sabrina? Tú le gustabas, le gustas y le gustarás. Disimulo mis ganas de reír con una tos y él frunce el ceño esperando mi respuesta. Este es como el mejor momento del día. —Bueno, prometí darte honestidad. Sabrina no te mintió. —Pero. Es una mierda. — ¿Perdón? No, no, señor. Te amo y adoro, pero a mi rubia. —No estoy atacando a Sabrina—me corta—. Estoy diciendo que es una mierda de situación. Cuando ella llegó yo quise invitarla a salir. —Espera ¿Qué? —Pero luego la vi saliendo con Harry y había complicidad entre ellos. No me hice la vida difícil—se encoge de hombros—. Lo dejé pasar y ya. Sabrina va a morirse. Sabrina va a llorar sangre. Sabrina volverá a morirse. —Una lástima—concluye. — ¿Una lástima? ¡No sabes lo que dices! —Muevo mis manos y alzo la voz sobresaltándolo. Este hombre me va a escuchar—Sabrina ha tenido estos sentimientos por ti durante años, tiene citas y no funcionan porque piensa en ti. Fue con ese idiota que la hizo sentir un objeto sexual porque creyó que estaba bien sentir al menos una pizca de lo que sentía por ti. »Ama a tu hija, siempre está para ti, te abrió los ojos cuando esa Callie era mala con Summer y siempre es buena contigo. La he visto verte salir con otras, la he escuchado convencerse de que ya no vas a importarle. Y he visto la maldita mirada triste cuando parece que no sabe qué hacer con lo que siente. Sabrina es una mujer espectacular, tanto en el exterior como su interior. Sabrina podría tener a cualquier hombre en el mundo y aun así ella lleva años interesada en ti, años convenciéndose de que se le pasará y encontrará a alguien que le haga sentir como lo haces tú. Años de sentir alrededor de ti sin que tú te dignes a darle más que tu estúpida amistad de mierda. Tomo profundas respiraciones tras mi ataque verbal, cierro mis ojos, respiro hondo y los vuelvo a abrir. Rayan me observa muy afectado y solo entonces caigo en cuenta de todo mi arrebato. —Mierda—susurro y bajo del mesón para estar frente a Rayan, uno mis manos en suplica—. Olvida lo que te dije, no le digas nada a Sabrina. He roto el código de mejor amiga ¡Ay, Dios! Olvida todo esto, Rayan Davis. —Pero no puedo—susurra estupefacto. —No se lo digas, no se lo digas

Él abre y cierra su boca. El timbre de mi casa suena y Summer corre diciendo que ella abrirá. »Rayan, olvida lo que dije. —Hola, necesitaban refuerzo y veo que soy la primera en llegar—Sabrina aparece con una gran sonrisa, se acerca y me abraza—. Mi caramelito atrevido. —Barbie—digo devolviéndole el abrazo, Sabrina va a matarme. —Hola, Rayan— le da una breve sonrisa y se acerca besando su mejilla, cuando va a alejarse Rayan toma su mano y la ve fijamente—. Eh ¿Rayan? —Hola, Sabrina—dice finalmente— ¿Cómo estás? —Yo bien, gracias por preguntar ¿Me devuelves mi mano? —No. — ¿No? —Quiero decir, sí, te la devuelvo. —Uhm. Entonces suéltala—ríe nerviosa, pero Rayan continúa viéndola y yo estoy que me como las uñas. —No eres invisible ¿De acuerdo? —Vale—Sabrina me mira como si pidiera ayuda, sus mejillas comienzan a sonrojarse—, lo tendré en cuenta, Rayan. —Y eres preciosa. —Gracias, gracias. Ahora, mi mano de vuelta, por favor. —Y voy a decirte que. —Rayan—lo corto y le doy una mirada de ojos muy abiertos. Él sacude su cabeza y libera la mano de Sabrina antes de darle una pequeña sonrisa. —Solo estoy feliz de verte. Sabrina no sabe que responder y ¡Dios! Ella está tan sonrojada que siento la necesidad de echarle aire con algo. — ¿Te encuentras bien, Rayan? — ¡Y empecemos a limpiar! —tiro del brazo de Rayan sacándolo del área de lavandería y ordenándole a Sabrina estar pendiente. Cuando salimos de su vista volteo a ver a Rayan—Actúa normal, no sabes nada ¿De acuerdo? —Pero lo sé. Lo sé todo. —Y estás actuando jodidamente raro. Olvida lo que te dije. —No puedo. — ¿No puedes o no quieres?— ¡Papi mira! Ahí viene el auto de tío Harry—grita Summer corriendo hasta nosotros para arrastrar a Rayan hacia la puerta. Lo veo irse con Summer y quiero arrancarme los cabellos, si Sabrina se entera de que tuve un vómito verbal va a matarme, quitarme el habla y desaparecer del mapa. No era mi intención, solo me sentí tan molesta en nombre de mi amiga. Mierda ¿Qué hice?Escucho a Harry saludar a todos, camino hasta la sala y de inmediato él me envuelve en un fuerte abrazo mientras me desea feliz cumpleaños. Está vez su cabello es rojo. Luego preguntaré si perdió una apuesta o solo es él experimentando. — ¡No cierren la puerta! —Grita Ágatha guardando su celular y entrando a la casa. Me abraza—. Feliz cumpleaños a la mejor insultadora de la historia. —Me lo tomo como halago. —Tómatelo como quieras—besa mi mejilla—. De regalo de cumpleaños te conseguí un vibrador—bromea. Una pequeña se abre paso entre nosotras. — ¿Qué es un vibrador? —cuestiona Summer. —Pregúntale a papi—es la respuesta de Ágatha mientras besa su frente. — ¡Ágatha! —se queja Rayan cuando Summer se gira hacia él. Rasca su barbilla—. Es un. Juguete. —Quiero uno. — ¡No! Es un juguete para personas grandes como Elisabeth. Como ellas. —Ah—ella se gira sonriendo y ve a Sabrina acercarse— ¿Quieres un vibrador, Sabri? Papi puede regalarte uno y jugar contigo. — ¡Oh, mierda! —Se ríe Harry dando la espalda mientras la risa hace que su cuerpo se sacuda. Muerdo fuertemente mi labio inferior para no reír. Sabrina se da la vuelta y vuelve a donde estaba, Rayan niega con su cabeza y nos señala. —Dejen de hablar estas cosas delante de Summer. — ¿Conseguimos un vibrador para que ellas jueguen, papi? ¿Puedo ver el tuyo, Eli?—Eh, vamos a buscar más galletas—la carga Rayan alejándola de nosotros. Me río y Harry va a cerrar la puerta, pero el auto de Valeria se estaciona. Mientras Ágatha y Harry entran siguiendo a Sabrina o Rayan, espero a Valeria. Rayan se tomó muy en serio lo de los refuerzos o quizá ellos ya planeaban venir por ser mi cumpleaños. Cuando me alcanza, Valeria me sonríe y me da un fuerte abrazo. — ¿Por qué es que te veo tan feliz? —pregunto cerrando la puerta detrás de nosotras. —Ha salido una nueva teoría sobre nuestro pintor austriaco. —Tu pintor austriaco—corrijo y ella rueda sus ojos. —La cosa es que creen haber descubierto un poco de su vida. No sé, es un poco emocionante. — ¿Te gustaría conocerlo?—Yo amaría conocerlo—ríe como si no se lo creyera—. No sé, antes era admiración por su arte, pero últimamente yo me siento tan conectada con sus obras, es como si tocara mi alma. No lo sé explicar, se siente. Solo. Se siente como no estar sola, como si en algún lugar del mundo alguien entendiera las piezas de mi alma sin conocerme