อ่านนิยายออนไลน์ทั้งหมดฟรีที่นี่

No más palabras

Capítulo 5

sprite

— ¡Que genial!— no tiene ni idea de lo que hablo— ¿De qué se supone que lo has convencido? —Le he enseñado a Kevin vídeos de presentaciones de Brian, sus covers, sus redes sociales y que Andrew Wood lo apoya junto a Ashton Bratter y Brandon Flack por lo que accedió a dejarme traerlo para una pequeña entrevista. — ¡Vaya! ¡Eso es grandioso! ¡Muchas gracias Elisabeth! —Para mí es todo un placer, se me ocurrió y no quería decirlo hasta lograrlo —¡Dale la noticia a ese bello primo tuyo! —Lo haré. —Y dile que por ello me debe un beso—bromeo, aunque nadie se negaría un beso de primo de Andrea, tiene un aire de hombre despreocupado que atrapa junto a esos lindos ojos claros. —Supongo que no sé si voy a decirle eso. Río y frunzo el ceño notando que Kevin continúa ladrando a Ágatha. Uno de los defectos de Kevin, no es que los cuente, se encuentra en su falta de empatía y algo de humanidad. Tal como procedo a contarle a Andrea, BG. 5, banda a la que he tenido mucho acceso para entrevistar y estupendos chicos seguro amados por todos, no está pasando por un muy buen momento con uno de sus integrantes. Todos entendemos eso y junto a lo necesario que es tener privacidad en un momento como este. Yo de todas las personas lo entiendo porque me recuerdo en un momento trágico de mi vida y en medio de muchos paparazis intentando obtener información porque era, soy, estrella de Notitardes24. Pero estas son cosas que Kevin parece no entender, no cuando puede hacerlo salivar con muchos más televidentes lo que equivale a muchas más ganancias. Andrea apoya lo que digo, pero segundos después tiene de nuevo la mirada de mujer sedienta de una persona llamada Joseph Hans. No es que no esté recibiendo desde que llegó la misma mirada de regreso. Es sorprendente ver al serio, centrado y muy inteligente Joseph tan perdido por una chica. Casi estoy conteniendo un suspiro en favor de ellos, porque soy así de amable como para suspirar por ellos. En su honor. Casi quiero reír de mis pensamientos. Ni siquiera puedo entender cómo un pensamiento me lleva a otro. Por cierto, debo recordar cuando termine el programa enviar un mensaje a Tanya Black para confirmar su asistencia, también debo llevar dos vestidos a la tintorería y cancelar. —Señorita Elisabeth, ya veo que tengo la dicha de está vez toparme con usted. Te diré que tipo de voces pueden derretir a una mujer: las rasposas, las varoniles, las que parecen arrastrar las palabras porque enredan cada letra en su lengua como una acaricia. Y esta voz es todo ello en una sola. Hay un escalofrío recorriendo mi columna mientras esa voz parece destinada a revolver estómagos y robar respiraciones. Hago la cosa teatral de girar lentamente y quiero morirme. O quizá estoy muerta ya. La razón principal por la que sé quién es este hombre se encuentra porque he visto fotos, conferencias, breves entrevistas y bueno. estoy pendiente de sus redes sociales ¡Pero no lo sigo! Del mismo modo en el que no me sigue a mí, aunque supongo que él no revisa mis redes del modo en el que yo lo hago con las suyas. Además de ser más alto de lo que esperaba, es mucho más. Uhm. Siempre he tenido una cosa loca por dos rasgos físicos en un hombre: cejas y barba. No me gusta cuando un hombre depila sus cejas o cuando parece que no las tiene, acepto a hombres sin barba ¡Pero me encantan cuando las tienen! Y Paul Coleman tiene un poco más que un rastro de barba y unas bonitas cejas gruesas por encima de unos bonitos y expectativos ojos ámbar con algo de verde o verde con algo del color del caramelo, no logro identificarlo. ¡Gracias al cielo que el universo no fue tan cruel como para darle mejores pestañas que cualquier mujer! Aunque son oscuras y resaltan sus ojos

Seguro también agradezcamos al universo que no le dio la mejor nariz. Pero desde luego, no se emocionen porque el no tener la nariz perfecta no dice que no tenga una buena. Es algo triangular y curvea pero te digo que le queda de maravilla sobre esa barba que ya mencioné y unos labios carnosos. De nuevo: ¡Gracias universo por alegrar muestras vistas y darle la perfecta boca carnosa! Pero maldito seas por aun otorgarle labios que le quedan de maravilla. Ni siquiera quiero evaluar su cuerpo. Vuelvo mi vista a la suya y creo que quizás también estaba dándome un rápido vistazo. Capaz y todo esto pasó en segundos, pero para mí es como si se tratase de horas. —Me parece que no podría estar más desacuerdo con su último correo por lo que he decidido darle una respuesta en persona. —Paul de mie. Coleman— me corrijo antes de decir "Mierda" de la manera en la que llevo largos meses adornando su nombre antes de su apellido. Estoy algo intimidada pero el leve golpe de Andrea me ayuda a salir del trance. Enderezo mi espalda y trato de borrar la mueca deslumbrada por un ceño de "me importa una mierda que seas caliente"—. Ni que esperaba una respuesta suya. Mentira. Confieso que soy de mentiras piadosa, de hecho soy buena cuando quiero adornar las cosas, pero solo mentiritas leves. —Debería, teniendo en cuenta que cerró el correo con una interrogante. ¿Por qué envuelve las letras de forma tan. atrapante? Un experto violando el abecedario. Le hace el amor. Casi río de lo absurdo que suena eso incluso en mi mente. —Bueno ¿Y quién te crees? ¿Un diccionario ortográfico humano? ¿Vas enseñarme cómo usar los signos? —Puedo enseñarte a ser educada, pero no es por ello que he venido— sonríe y extiende una solitaria hoja hacia mí, la tomo sin dudar—. Ahí, prepárate para leer sobre ello. Cuando haga la dedicatoria me encargaré de que tu lindo nombre se encuentre, puesto que me has motivado a desmentir tu declaración por correo. — ¡Vaya! Tendría que ver para creer señor Coleman. —Soy un hombre de sucesos empíricos, así que me remito a las acciones y no solo palabras para cerrarle la boca—hay una sonrisa demasiado dulce demostrando que es falsa en su rostro, pero esos ojos lucen determinados a volverme papillas, a demostrar lo que quiere—. Le daré el mejor romance que pueda usted estar preparada para leer. — Esta es una verdad o viene a buscar un reto—le digo con desafío. — Para nada señorita, solo que este reto me lo he tomado un tanto personal. Así que definitivamente aceptaré su reto. —Muéstreme y le creeré. —Oh, lo haré. Solo recuerde que va dedicado para usted— sus ojos van a su reloj para luego volver a mí—

Fue un placer conocerla finalmente en persona. —Lo mismo digo. Y no miento. Llevo meses discutiendo con este hombre por correo, esperen ¡Un año! Un año de correos y revisarlo en fotos o vídeos convenciéndome que de seguro no era así de atractivo, pero el universo demuestra que le dio buenas virtudes. Lo cual compruebo cuando se retira y clavo la vista en sus posaderas envuelto en jean, muerdo mi labio. El educadamente grosero, pomposo y elocuentemente ingenioso Paul Coleman tiene excelentes atributos. Sabrina quizás lo ha apodado mejor que yo: Paul Caliente Coleman. — ¡Mírale esa retaguardia!— es todo lo que puede salir de mi boca en primer lugar, siento mis mejillas calientes en una mezcla de adrenalina, vergüenza, lujuria y furia— ¡Maldito! ¡Es caliente! Es mucho mejor que las fotos y vídeos de sus presentaciones, no me hacen justicia ¡No tiene derecho a estar así de bueno y humedecer bragas! — ¿Se necesita un derecho para eso? Todo lo que hago es reír de forma loca antes de bajar mi mano y acercar la hoja. Hay solo unas pocas líneas con contundentes palabras. «A veces la vida no te enseña cuando va a morderte. Cuando quién formará las letras de tu historia va a envolverte. Puedes decir no creer en el amor, pero ansías sentirlo. Puedes sentirte una roca, pero eres humana. Romance, romance, romance. Lo más esperado, lo más rechazado. ¿Estaba lista? No lo sabía, pero Elizabeth estaba a tan solo un suspiro de dejar las palabras atrás para vivirla. Vivir su historia »Trago en seco. Elizabeth tiene un poco, casi todas en realidad, las letras de Elisabeth. Si pretendía ofenderlo, lo logré, nunca he dudado de que sea versátil para escribir de un tema a otro, solo quise picarlo y lo logré. Razón por la cual por primera vez en su carrera como escritor Paul Coleman escribirá una novela de categoría romance. Si este hombre ya derrite a muchas con otras temáticas, puedo imaginar que el romance viniendo de su mano y mente va a causar desastres épicos. Mierda. Él quiere probar un hecho y va a lanzármelo al rostro con fuerza. — ¿En qué lío me he metido ahora?Murmuro alejándome y solo entonces me doy cuenta de que estoy descalza, sigo sonrojada y podría darme una taquicardia porque mi corazón va a escapar por mi boca ¡Quiere salirse de mi cuerpo! Estoy un poco asustada de haber llevado nuestra disputa a otro nivel, de que me sorprenda aún más. Pero un reto es un reto, aun si intuyo de que va a demostrarme lo que ya sé: es un grandioso escritor. No abandonaré la guerra sin pelear o algo así cita a Joseph a veces. Sonrío poco a poco deteniéndome frente a mi camerino. Stephen grita como loco cuántos minutos quedan para salir al aire, pero no me importa. —Ah, pues mira qué bonito Elisabeth. Tendrás una dedicación en su libro antes de que señorita soy tu novia destinada ¡Chúpate esa novia mimada!